MODELO META

Hoy quiero compartir con vosotr@s una fórmula que os ayudará a alcanzar vuestros objetivos, o por lo menos, a ser un poco más conscientes de la dificultad que éstos conllevan.

 

Pensar nuevos retos significa expresar un deseo de mejorar como personas, conseguirlos significa mucho más. Sin embargo, el camino entre pensarlo y conseguirlo puede resultar complejo, borroso o dificultoso, lo que nos lleva a posponer esos éxitos o directamente a desecharlos.

 

“No soy capaz”, “Nunca lo conseguiré”, “No sirvo para esto”… son algunos pensamientos de los miles que pueden aparecer cuando no alcanzamos las metas, y pueden perjudicar nuestra autoestima para experiencias similares y/o futuras.

 

“Año nuevo, vida nueva” es la frase por excelencia del día 1 de enero, es “el mejor momento” para emprender un cambio como dejar de fumar, empezar una dieta, apuntarse al gimnasio o prepararse unas oposiciones, entre otras. No obstante, la mayoría de esos cambios no llegan a cumplirse por diversos motivos.

 

 

 

¿Por dónde empezar?


Existe un sinfín de causas por las que no llegamos a arrancar en nuestros propósitos, tantas como personas en este mundo, cada persona tiene sus propias dificultades, por eso, las sesiones de terapia o coaching son totalmente personificadas y únicas.

 

Lo primero que deberíamos de hacer es un plan de acción, es decir, un proyecto bien estructurado, divido en pequeñas metas para ir ganando confianza, compromiso, respeto y sobre todo motivación.

 

Es aquí donde entra en juego el modelo META, el cual se compone de cuatro características imprescindible que debemos de tener en cuenta para construir un objetivo realista y que nos proporcione la suficiente energía para llevarlo a cabo. Por tanto, toda “META” debe ser Medible, Específica, Temporal y Alcanzable.

 

 

 

Modelo META


Pongamos un ejemplo, imaginemos que llevamos un tiempo pensando en estudiar unas oposiciones y ha llegado el momento de estudiar en serio. ¿Cuál sería el planteamiento según el modelo META?

 

Veamos cada una de esas características:

 

Medible. Significa cuantificar una variable con respecto al estudio, ya sea horas que empleo para tal fin, número de páginas o temarios que debo finalizar en un determinado tiempo.

 

Específica. Ir de lo más general a lo más específico. En este caso nos preguntaremos: ¿Qué significa para mí estudiar? ¿Qué hacer para sentirme satisfecho con el resultado? Es importante definir el significado subjetivo de estudiar, ya que para algunos representa dedicarle 1 hora de estudio y para otros 8 horas. Para ello estableceremos 2 horas diarias, tres días a la semana. Especificando que esas dos horas serán desde las 6 hasta las 8 de la tarde los lunes, miércoles y viernes.

 

Que seamos precisos con los horarios fomenta compromiso con nosotros mismos, incluso podríamos pensar en un segundo plan por si fallara el original, quiero decir que si por alguna razón el lunes da la casualidad de que tenemos una cita con el médico de cabecera justo de 6 a 8 de la tarde, que posibilidad habría de recuperar esas horas en otro momento. ¿Tendría libre de 8 a 10 de la noche el lunes?, ¿y el martes?, ¿jueves?.

 

Temporal. Supongamos que el 1 de enero empezamos con nuestra nueva rutina y que el examen de las oposiciones es el 1 de septiembre, eso quiere decir que tenemos 8 meses para prepararnos. Dividamos el objetivo principal en pequeñas metas semanales o mensuales. Posiblemente podamos pensar que lo adecuado es dedicarle 10 horas al día, sin embargo hace 5 años que no tocamos un libro, sería “un atracón” para nosotros al inicio y nos llevaría a desistir o ver la meta demasiado lejos. Quizás lo recomendable sea proponernos un par de horas para tomar contacto e ir subiendo la dificultad de la tarea progresivamente. Es como hacer deporte sin hacer un previo calentamiento, podríamos provocar una lesión en nuestros músculos. De igual manera funciona nuestra mente.

 

Alcanzable. La meta debe ser totalmente realista. Debemos ser sensatos y no dejarnos llevar por la impaciencia o la energía de llegar a nuestro punto final. Una meta no realista podría ser comenzar a estudiar  12 horas de lunes a domingo sin descanso o terminar 5 temas en un día cuando ni siquiera hemos leído el material.

 

 

Conclusión


Concluyendo con el ejemplo, “estudiar unas oposiciones” puede iniciarse de forma adecuada empleando dos horas (de 6 a 8 de la tarde) los lunes, miércoles y viernes durante la primera semana (aumentando las horas en la segunda semana) sin olvidar el plan B si uno de los días fallara.

 

El modelo META es una sencilla herramienta de coaching que puede ser aplicada en aquellos momentos en los que queramos iniciar una actividad o conseguir un logro. Nos ayudará a ver más de cerca el punto deseado con menor dificultad, a organizarnos mentalmente y a darle cuerpo a nuestros sueños.

 

“Una meta sin un plan, es simplemente un deseo”

Antoine de Saint Exupery

Juan Jesús Ruiz Cornello

Psicólogo y Coach Personal y Grupal

 

www.juanruizcornello.com

www.psicologocoachmalaga.com

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Comentarios: 4
  • #1

    Indalecio (miércoles, 22 febrero 2017 22:45)

    Juanje, muy buen artículo.
    Gracias por compartirlo

  • #2

    Juan Jesús Ruiz Cornello (jueves, 23 febrero 2017 12:07)

    Gracias amigo coach. Un abrazo.

  • #3

    Rocío Jerez Domínguez (viernes, 04 enero 2019 11:02)

    Felicidades por este estupendo artículo, Juan Jesús

  • #4

    Juan Jesús Ruiz Cornello (viernes, 04 enero 2019 13:48)

    Muchísimas Gracias por tus palabras Rocío. Me alegra saber que te ha gustado o servido mi artículo. Un abrazo :)

 Juan Jesús Ruiz Cornello

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